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jueves, 26 de noviembre de 2009
Historias de vida: Germán Orozco
"A los 23 años tuve un linfoma Hodgkin. Hice quimioterapia y luego tuve que someterme a un autotransplante de médula. Al año me dieron el alta médica. Tuve mucho miedo durante el tratamiento. Mi fantasía era no poder volver a hacer la misma vida que antes. El apoyo de mis seres queridos fue muy importante. Saber que hay muchas personas que te quieren te ayuda a no bajar los brazos".
Germán Orozco jugaba en BANADE y en la Selección argentina. En 1999 le dijeron que tenía cáncer. Comenzó a recibir quimioterapia y al poco tiempo tuvo un autotrasplante de médula. A mediados de 2000, volvió a jugar.
"En junio del 99 estaba a punto de viajar con la Selección a los Panamericanos cuando me enfermé. Me mandaban de un médico a otro y supuse algo feo. Luego saltó que tenía un linfoma de Hodking centralizado en el pecho. Era cáncer en los ganglios. Hice quimio y radioterapia, pero la recuperación no fue ciento por ciento efectiva". El 29 de febrero de 2000 le autotransplantaron dos ganglios del cuello".
La historia es más conocida por el reconocimiento y el cariño de sus compañeros de seleccionado; en Canadá mostraron una bandera de apoyo en todos sus partidos: "Somos 17, Germán presente".
En menos de tres meses volvió a jugar. El 22 de mayo de 2000, su equipo empató 2 a 2 con San Fernando y Orozco marcó los dos goles.
"No hubiera aguantado que me dijeran que me olvidara del deporte. Siempre pensaba en jugar. Es una lucha constante con tu cabeza. Cuando empecé con la quimioterapia sacaba cuentas para ver si llegaba al Preolímpico, aunque después tuve que resignarme"
Actualmente se desempeña como kinesiólogo en la selección masculina de hockey y guarda en su recuerdo, al igual que todos nosotros, como con garra y pasión se pueden lograr todos los objetivos.
Germán Orozco jugaba en BANADE y en la Selección argentina. En 1999 le dijeron que tenía cáncer. Comenzó a recibir quimioterapia y al poco tiempo tuvo un autotrasplante de médula. A mediados de 2000, volvió a jugar.
"En junio del 99 estaba a punto de viajar con la Selección a los Panamericanos cuando me enfermé. Me mandaban de un médico a otro y supuse algo feo. Luego saltó que tenía un linfoma de Hodking centralizado en el pecho. Era cáncer en los ganglios. Hice quimio y radioterapia, pero la recuperación no fue ciento por ciento efectiva". El 29 de febrero de 2000 le autotransplantaron dos ganglios del cuello".
La historia es más conocida por el reconocimiento y el cariño de sus compañeros de seleccionado; en Canadá mostraron una bandera de apoyo en todos sus partidos: "Somos 17, Germán presente".
En menos de tres meses volvió a jugar. El 22 de mayo de 2000, su equipo empató 2 a 2 con San Fernando y Orozco marcó los dos goles.
"No hubiera aguantado que me dijeran que me olvidara del deporte. Siempre pensaba en jugar. Es una lucha constante con tu cabeza. Cuando empecé con la quimioterapia sacaba cuentas para ver si llegaba al Preolímpico, aunque después tuve que resignarme"
Actualmente se desempeña como kinesiólogo en la selección masculina de hockey y guarda en su recuerdo, al igual que todos nosotros, como con garra y pasión se pueden lograr todos los objetivos.
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